Con deportaciones, precios de élite, requisas innecesarias, restricciones de estadía a Irán e incluso una guerra en curso ejecutada por uno de los países anfitriones, el Mundial 2026 se ha convertido en uno de los más controvertidos en la historia de los torneos organizados por la FIFA. A la larga lista de polémicas generadas en los últimos días se le suma una que pretende ser invisibilizada: Estados Unidos ( EE.UU. ) busca esconder a cientos de miles de homeless (personas sin hogar, en español) del escrutinio público.
Desde hace meses, las ciudades sede del torneo internacional en Estados Unidos iniciaron una serie de políticas orientadas a retirar a personas en situación de calle para priorizar la estética urbana ante el turismo internacional. La falta de hogar refleja una de las aristas más importantes de la grave crisis social que atraviesa la nación norteamericana: según cálculos conservadores unas 750.000 personas se encuentran en la indigencia en todo el país.
Más allá de que la cita mundialista también tendrá como anfitriones a México y Canadá, Estados Unidos mantiene el protagonismo como sede principal del torneo. En territorio estadounidense se jugarán 78 de los 104 partidos, incluidos todos los encuentros de cuartos de final, semifinales y la final, que se disputará el domingo 19 de julio en el Estadio MetLife de Nueva Jersey.
Medidas temporales de «limpieza urbana»
Una investigación de la agencia Associated Press mostró que la mayoría de las ciudades sede carecen de programas habitacionales específicos para la cita deportiva, manteniendo las políticas tradicionales de seguridad y ofreciendo «soluciones» temporales.
La administración de Los Ángeles destinó 300 millones de dólares para trasladar temporalmente a personas a complejos de microcasas y hoteles, registrando una reducción del 17.5% de la población a la intemperie. No obstante, el condado todavía registra 72.000 ciudadanos sin hogar, con 47.000 en las aceras, concentrados principalmente en la zona de Skid Row, histórico foco de exclusión social. La ciudad albergará a ocho encuentros durante la Copa del Mundo, pero se enfrenta a un escrutinio global aún mayor en 2028, cuando los Juegos Olímpicos lleguen a la urbe.
Mientras EEUU gastó 52.000 millones en agredir a Irán, en las calles de Los Ángeles hay personas en la miseria que malviven dentro de las alcantarillas como las ratas.
En Los Ángeles mueren más de 6 sintechos al dia tirados en la calles, este es el «sueño americano» capitalista. pic.twitter.com/O0K76zyUpy
— Daniel Mayakovski (@DaniMayakovski) April 16, 2026
Otras urbes ejecutan planes similares, como Atlanta, que proyecta invertir 235 millones de dólares para albergar a 3.900 personas hacia 2027, o Dallas, que invirtió 30 millones de dólares. Sin embargo, las organizaciones de derechos humanos en Dallas denunciaron operativos policiales violentos y desalojos forzosos durante el desmantelamiento de los refugios provisionales urbanos.
En Seattle, la alcaldesa Katie Wilson prometió construir 500 «minicasas» antes del inicio de la Copa del Mundo. Las diminutas unidades están equipadas con una cama, calefacción y aire acondicionado. Sin embargo, por el momento solo se construyeron 75.
«Pueden optar por lo fácil y desalojar a las personas de los campamentos y enviarlas a cárceles u otros barrios, o pueden emprender el trabajo más arduo que beneficiará a todos en la comunidad, tengan o no vivienda», reflexionó Ann Oliva, directora ejecutiva de la Alianza Nacional para Acabar con la Falta de Vivienda.

En el mismo sentido se expresó Sarah Kahn, presidenta y directora ejecutiva de la ONG Housing Forward: «en definitiva, si no creamos alternativas permanentes para que estas personas puedan vivir fuera de la calle, simplemente las estamos trasladando de una manzana a otra, de un barrio a otro, sin que esto genere ningún cambio».
Esta respuesta policial e institucional ocurre mientras los registros federales estiman en más de 745.652 las personas en situación de calle en territorio estadounidense, cifra considerada por expertos como subestimada.
Antecedentes históricos
Históricamente, los gobiernos estadounidenses abordan la exclusión social como un obstáculo visual que debe retirarse antes de los grandes espectáculos internacionales. Según expertos, esta tendencia de limpieza social criminaliza la pobreza extrema sin resolver las causas de fondo que generan la falta de vivienda en las naciones norteamericanas de forma sistemática.
Durante el Super Bowl del 2025, la ciudad de Nueva Orleans gastó millones de dólares en desalojar campamentos de tiendas de campaña cerca del Caesars Superdome y trasladar a las personas sin hogar a un lugar temporal. Por su parte, la alcaldía de Chicago desmanteló uno de sus campamentos más grandes antes de la Convención Nacional Demócrata de 2024.
USA 🇺🇸
Kansas City nonprofit Open Doors Foundation has opened a World Cup hostel that will become a homeless shelter after the tournament. City officials praised the innovative model, which uses event proceeds to fund services for homeless clients.https://t.co/jACkjVOe5Q pic.twitter.com/Je11HTYkBM
— Fare (@farenet) June 10, 2026
En 1996, como sede de los Juegos Olímpicos, Atlanta trasladó a cerca de 9.000 personas sin hogar a un centro de detención que había sido construido para la ocasión. En una medida aún más polémica, a otros homeless les proporcionó billetes de autobús de ida para que salgan de la ciudad y puso en marcha la «Operación Olimpo», deteniendo a cientos de personas bajo el argumento de reducir la delincuencia.
La situación actual expone las contradicciones del modelo neoliberal en Norteamérica, que privilegia el espectáculo deportivo sobre la dignidad humana. Desde las organizaciones ciudadanas exigen el cese de los desalojos y demandan programas de vivienda permanente que transformen la realidad de las mayorías.
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