El pasado 24 de junio de 2026, un doblete sísmico sacudió la región centro-norte de Venezuela, un fenómeno natural catalogado por geólogos y sismólogos como inusual y sumamente destructivo.
A diferencia de un terremoto común seguido de réplicas menores, un doblete sísmico ocurre cuando dos grandes terremotos de magnitudes similares se registran de forma casi simultánea en un margen de tiempo y espacio muy estrecho. En el caso venezolano, se trataba de dos sismos superficiales, de entre 10 a 20 kilómetros de profundidad, y con epicentro en Yaracuy y Carabobo, ocurridos con apenas 39 segundos de diferencia: el primero de magnitud 7,2 y el segundo de 7,5.
¿Cómo se produce este fenómeno?
Según explican los expertos, la clave está en la interacción de las fallas activas mediante un proceso denominado transferencia de esfuerzos de Coulomb:
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Efecto dominó subterráneo: La violenta liberación de energía provocada por la primera ruptura de la falla, el sismo de 7,2, no alivió la tensión de la región, sino que sobrecargó de forma inmediata y crítica una zona o falla adyacente.
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Ruptura consecutiva: Esta acumulación instantánea superó la resistencia de las rocas en esa segunda sección, desencadenando el sismo principal de 7,5 en menos de un minuto.
Al tratarse de eventos superficiales, la atenuación de las ondas sísmicas antes de llegar a la superficie fue mínima. Esto provocó que el segundo sismo se sintiera con una intensidad devastadora, especialmente en áreas de alta vulnerabilidad estructural y densidad poblacional como Caracas y el estado La Guaira. El peligro residual de este doblete se traduce en cientos de réplicas que se siguen registrando de forma sostenida.
La radiografía de las placas y fallas en Venezuela
Para entender por qué ocurrió el doblete del 24 de junio, hay que ver a Venezuela como una frontera de choque continuo. El país está ubicado justo en la línea de contacto de dos colosos tectónicos: la Placa del Caribe y la Placa Sudamericana.
Como la Placa del Caribe se desplaza hacia el este respecto a Sudamérica a una velocidad de unos 2 centímetros por año, la zona de contacto forma una «zona de desgarre» llena de fracturas. El país está surcado por tres sistemas de fallas principales que se pasan la factura de este movimiento:
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Falla de Boconó: Recorre toda la Cordillera de los Andes hasta Barquisimeto y Yaracuy.
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Falla de San Sebastián: Se extiende a lo largo de toda la línea costera del norte central del país: desde Falcón hasta Miranda, pasando por La Guaira.
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Falla de El Pilar: Atraviesa la región oriental de Venezuela, cruzando todo el estado Sucre y la Península de Paria hacia el Atlántico.
¿Qué pasó exactamente en el doblete?
Los geólogos sismólogos explican que el sismo del 24 de junio ocurrió en la zona de transición donde termina la Falla de Boconó y empieza la Falla de San Sebastián.
Al moverse las dos placas gigantes mencionadas anteriormente, la presión rompió esas grietas en dos puntos seguidos. Así que el terremoto pasa en la falla, pero es provocado por el empuje de las placas.
Al romperse el primer bloque, la energía se desplazó horizontalmente, lo que funcionó como un golpe directo en un punto de presión adyacente de la falla de San Sebastián, rompiéndola 39 segundos después con una fuerza mayor.
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