Cada vez hay más estadounidenses que reclaman a su Gobierno dejar de financiar la guerra en Ucrania y abrirle paso a unas negociaciones que pongan fin al enfrentamiento armado entre Kiev y Moscú. Aseguran que esta guerra se ha convertido en un gran negocio para la industria armamentista mientras los ciudadanos de ese país ven cada vez más deteriorada su calidad de vida y la economía amenaza con colapsar.
Arturo Gelmis, delegado de la Alianza por la Justicia Global, y Andrew Josefchack, delegado del Comité antiguerra de Minessota, comparten con REC sus impresiones sobre este conflicto militar que, de continuar escalando, podría desembocar en una posible guerra nuclear.









