En el marco de la conmemoración de la gesta heroica del 24 de junio de 1821, la agencia de noticias Venezuela News conversó con el historiador venezolano Alejandro López, presidente del Centro de Estudios Simón Bolívar y viceministro de Educación, quien ofreció un análisis histórico, político y social sobre la trascendencia de la Batalla de Carabobo, desmitificando relatos tradicionales y conectando el espíritu patriota con los desafíos de la Venezuela actual.
Genialidad táctica y unión de las fuerzas
Al abordar el factor diferencial que permitió al ejército patriota doblegar a un ejército realista experimentado y en condiciones equivalentes de equilibrio, López destacó que la clave no residió en una disparidad notable de fuerzas, sino en una estrategia de alcance nacional planificada por el Libertador Simón Bolívar desde 1820.
«Fue el éxito de unir, por primera vez también en el proceso de independencia, en las luchas, en las batallas en Venezuela, a contingentes de distintas regiones del país en un mismo espacio», explicó el historiador. Además, subrayó el rol de las operaciones de distracción orientales lideradas por el general José Francisco Bermúdez, cuyas maniobras, conocidas como «las diversiones», fingieron la toma de Caracas. Esta táctica provocó la dispersión y división de las fuerzas realistas bajo el mando de Morales antes de su llegada a la sabana.
Asimismo, López recordó que Carabobo representó la consolidación institucional del «pueblo en armas» tras diez años de lucha iniciados en 1811: «El ejército como tal tiene ya un cuerpo institucional, está normado, existe un reglamento, leyes alrededor del funcionamiento de la fuerza armada. Por eso también este día se celebra el ejército del Libertador».
Impacto político y geopolítico continental
Más allá de la victoria en el campo de batalla, Carabobo significó un quiebre político definitivo; otorgó a los patriotas el control del centro del territorio y de la capital histórica, Caracas, relevando a Angostura de su función como capital provisional.
López conectó el éxito militar con el avance civil que ocurría en paralelo en el Congreso Constituyente de Cúcuta, donde se formulaba la Constitución de 1821. «Es un proceso completo que vive la República en lo militar y en lo político», apuntó.
De igual manera, enfatizó que, a nivel internacional, la derrota del imperio español en el suelo venezolano actuó como un faro para el resto del continente, puesto que alentó los movimientos insurgentes en Quito y Guayaquil, coincidió con el impulso independentista en Perú liderado por el general José de San Martín y demostró de forma palpable la vulnerabilidad de las fuerzas españolas, enviando una señal de esperanza a un continente que ya se encontraba interconectado y comunicado en su causa común.
Desmitificando la narrativa romántica: El caso de «Negro Primero»
Profundizando sobre las creencias populares que merecen una revisión historiográfica, el presidente del Centro de Estudios Simón Bolívar se refirió al célebre pasaje literario de Eduardo Blanco en su obra Venezuela heroica, relativo a la muerte de Pedro Camejo, bien recordado como «Negro Primero».
La tradición narra que el aguerrido combatiente afrovenezolano se acercó moribundo al general José Antonio Páez únicamente para expresarle su adiós porque estaba muriendo. El también profesor de Antropología en la UCV, ofreció una lectura crítica sobre este mito:
«Mi interpretación es como una última señal de sumisión, pudiera decirse, sabiendo que de haber quedado vivo Negro Primero, lo hubiesen devuelto a su hacienda y hubiese sido un esclavo, y luego un peón de alguna hacienda, quizás probablemente de Páez», reflexionó, recordando que tras 1830 se instauró una república terrateniente, esclavista y oligárquica. El historiador invitó a valorar estas construcciones del sentir popular y literario, pero analizándolas bajo el prisma de las realidades sociales de la época.
El espíritu de Carabobo hoy: Paz y soberanía
Finalmente, el viceministro de Educación analizó el significado práctico de definirse hoy como «herederos de Carabobo». Para López, Carabobo se traduce directamente en la capacidad de resistencia del pueblo venezolano contemporáneo ante los asedios modernos.
«Cómo, pese a asedios, pese a una agresión militar, pese a lo que ha vivido el pueblo venezolano en este mundo, donde la guerra es profunda y amplia, nosotros hemos mantenido la paz, hemos logrado una unión nacional», aseveró.
Concluyó señalando que el verdadero homenaje diario a la batalla se encuentra en la defensa de los sistemas de participación y protagonismo popular, en el acuerdo nacional alrededor de la paz y en la convicción de una patria que se crece ante las dificultades.
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