A horas del inicio de la Copa Mundial de la FIFA 2026, las polémicas fuera de la cancha continúan generando debate. Una de las más sonadas involucra al árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan, quien vio frustrada la posibilidad de convertirse en el primer colegiado de su país en dirigir un partido mundialista tras enfrentar problemas migratorios en Estados Unidos.
En medio de las críticas, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, optó por marcar distancia de la controversia y aseguró que el organismo no tiene control sobre todas las situaciones que rodean el torneo.
«No lo controlamos todo», declaró el dirigente durante una rueda de prensa, al ser consultado sobre los inconvenientes que han afectado a algunos participantes de la competición.
El caso Artan pone el foco sobre las restricciones migratorias
La situación de Omar Artan se convirtió en uno de los episodios más comentados en la antesala del Mundial. El árbitro somalí fue retenido e interrogado durante varias horas por autoridades migratorias estadounidenses, un hecho que terminó dejándolo fuera de la competición.
El caso provocó la reacción del Gobierno de Somalia, que solicitó explicaciones tanto a las autoridades estadounidenses como a la FIFA sobre lo ocurrido.
Aunque la FIFA ha insistido en que los procesos migratorios corresponden exclusivamente a las autoridades nacionales, las críticas apuntan a la escasa capacidad de reacción mostrada por el organismo frente a situaciones que afectan directamente el desarrollo del Mundial.
El hecho de que un árbitro designado para la competición terminara fuera del Mundial ha generado interrogantes sobre el margen de actuación de la FIFA ante este tipo de escenarios.
Irán también tuvo que modificar sus planes
La selección iraní también se vio obligada a alterar su logística para participar en la Copa del Mundo. La FIFA autorizó el traslado de su base de entrenamiento desde Arizona hasta la ciudad mexicana de Tijuana, permitiendo que el equipo permanezca fuera de territorio estadounidense y se traslade únicamente para disputar sus compromisos oficiales. La medida evidenció que los problemas relacionados con el ingreso y permanencia de participantes no se limitan al caso de Artan.



